1. Préstamo familiar (incluso si es a tu hijo)
Sin papel, una transferencia familiar grande es donación para Hacienda. Entre hermanos o tíos pueden ser miles de euros en Sucesiones y Donaciones según la CCAA. El contrato cuesta cero euros, el Modelo 600 también (está exento), y la tranquilidad es total para los próximos cuatro años de plazo de prescripción.
2. Autorización paterna para que un menor viaje
Si el menor viaja con sólo uno de los progenitores, con los abuelos o con un grupo escolar al extranjero (y muchas veces incluso dentro de la UE), la policía de fronteras puede pedir autorización firmada por el otro progenitor. Sin el papel: nuevo billete, hotel, drama. Con el papel: cuestión de minutos. Aplica el Convenio de La Haya de 1980 sobre sustracción de menores.
3. Convivencia en piso compartido
Cuatro amigos firman el contrato de alquiler con el propietario, pero entre ellos no hay nada por escrito. Cuando uno se va a mitad de año, o se rompe la caldera, o la fianza interna nunca queda clara, empiezan los problemas. Un acuerdo entre compañeros con reparto de gastos, fianza interna, normas de convivencia y preaviso de salida resuelve el 90% de los conflictos.
4. Cesión temporal de uso de un coche
Le dejas el coche a tu sobrino seis meses mientras está de Erasmus. El seguro cubre al asegurado, pero ¿quién paga si le multan? ¿Y si tiene un accidente grave? El comodato (préstamo gratuito de un bien, art. 1740 CC) tiene cláusulas específicas que protegen a ambos: declaración del estado del coche, plazo cierto, quién paga ITV, multas y mantenimiento, art. 9bis RDLeg 6/2015 sobre identificación del conductor.
5. Encargo informal entre particulares (carta de encargo)
Un fontanero amigo te arregla la caldera por 200 €. Una compañera de tu hermana te hace un dibujo para un regalo personalizado. Tu vecino jubilado te repara la persiana por una tarde. Son servicios reales que sin papel pueden caer en falsa relación laboral, IRPF no declarado o conflicto si el resultado no convence. Una carta de encargo de 1 hoja (CC arts. 1583-1587) deja claro: alcance, precio, plazo, propiedad del resultado. Y excluye expresamente la relación laboral.
6. Reconocimiento de deuda (cuando ya es tarde)
No hubo contrato de préstamo en su día, pero ahora tu primo te debe 6.000 € de hace tres años. Sin papel, demuestrarlo es muy complicado. Un reconocimiento de deuda firmado entre las dos partes confiesa la deuda, fija un plan de devolución y reinicia el plazo de prescripción (art. 1973 CC). Es la salida limpia de un problema que viene rodando.
7. Acuerdo entre socios fundadores (en servilleta o en SL)
Empezáis una empresa los tres entre cervezas. "Ya lo arreglaremos cuando cobremos". Cinco meses después uno se va, otro no quiere quitar tareas y la empresa va a despegar. ¿Cómo se reparte? ¿Qué pasa con la propiedad intelectual del que se fue? Sin un acuerdo previo de socios (vesting, cliff, drag-along), todo es discusión. Mejor empezar con un papel sencillo y mejorarlo después.
El papel protege la relación, no la complica
Lo dijo bien un notario amigo: "Los contratos de confianza son los más importantes, porque cuando la confianza falla, no queda nada". Veinte minutos de hoy te ahorran años de pleito o de relación rota mañana.
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